Tal vez algo como un te quiero o un me importas mucho fuera lo ideal, pero ya sé que aunque lo quiera no seré capaz. Si el solo hecho de sentarme cerca suyo, de que me hable, que me mire, de oír su voz y sus comentarios sarcásticos e irónicos me acelera el corazón considerablemente, cómo seré capaz de confesarle algo tan importante? Tan sincero, tan profundo? No, hasta ahí llego, sencillamente.

Iré al grano y dejaré de dar vueltas en círculos: el Alonso me gusta, y mucho. Soy aún una niña y lo entiendo, pero esta vez siento que es distinto, me doy cuenta que he llorado por él, que lo quiero tal y como es, que aunque no posea el don de la belleza en todos sus sentidos me encanta.Y no es eso el amor? Ya sé que dirán: que soy una niña, como yo misma dije, que aún es muy pronto para pensar en algo así y que no debería amar a una persona que me ha hecho sentir mal y que (según mi madre) está mal de la cabeza. Pero no lo puedo controlar, sinceramente, aunque lo he intentado.

Siento haber tenido mi momento extremadamente cursi, pero a veces uno lo necesita. Y yo constantemente necesito decir las cosas que pienso, ya que una buena parte de mis sentimientos me los guardo. Maldita sea, por qué no soy una de esas personas que llega y escupe, aunque luego se arrepienta? Que es lo que pierdo? Un día le dije a mi madre “no gano nada con hablar“, pero luego de conversar con ella me di cuenta que sus palabras eran muy certeras: al hablar ganas más de lo que pierdes.  Me gustaría poder aplicar eso…

Qué más puedo seguir que seguir mirándolo como siempre? Puedo, tal vez, mostrarle un poco más de mi verdadero yo, de la chica agresiva y sarcástica que llevo dentro, y no la callada y sumisa que ve todo mi curso en el colegio? Yo no soy así; no hay cosa que desee más que volver a ser la misma de antes, porque hubo un tiempo en que yo podía expresarme de igual forma en todos lados.

No voy a marearlos más con idioteces, a ustedes les da lo mismo lo que a mi pase (y si resulta que en verdad no les da lo mismo, gracias por preocuparse por mí). Pero contaré algunas anécdotas y pillerías, ahora que ya reconozco mis sentimientos, que mi familia lo sabe de mi propia boca y la Javiera también.

Primero, era conseguir algún modo de contacto con el Alonso. Le pedí a la Javiera que se consiguiera su número de teléfono, pero entre tantas tareas y ocupaciones nunca pasó nada. Oh, vamos, quería ese número pronto! Cuando ella le pidió su teléfono celular un día en que la retirarían temprano, nos fuimos al baño de mujeres en el tercer piso a usarlo…mejor dicho, a pasárselo a las otras compañeras que sí lo usarían. Fui la última en tomarlo y ya todas se habían ido, incluida mi amiga a la que ya habían llamado el inspector, pero con mi celular y el de él en la mano, puse en práctica mi plan: me apreoveché de la situación y del saldo en el aparato del Alonso para marcar mi número en el suyo y guardar el número de la llamada entrante. Tenía un punto a favor: le piden tanto su teléfono al Alonso para marcar a números desconocidos que uno más no levantaría sospechas, y dando saltitos fuí a devolverle su celular, que me recibió sin darme sinquiera un gracias.

Lo he llamado tantas veces! No me atrevo a hablar, pero oír su voz me alegra el día. Sólo una vez intercambiamos palabras, y fue cuando él llamó de vuelta; casi se me salió el corazón de los nervios y la euforia, lo admito. Hoy lo llamé desde mi celular (que se llama Lavi.chan, adivinen por qué…) y luego de insistir muchas veces porque me mandaba al buzón de voz, logré escucharlo y me sentí tan feliz, como si mi cansado corazón que ya a su corta edad ha pasado suficientes malos ratos de pronto se sintiera más descansado, más tranquilo, más feliz.

Por otra parte, me he dedicado a jugar con sus llaves. Muchos me han dicho e incluso él mismo “qué es lo que tienen? estás obsesa con ellas” pero las amo porque son suyas y porque él parece divertirse al jugar conmigo. Siempre se queja de que se aburre, así que divertirlo me parece lo más lindo que puedo entregarle por el momento, aparte de mi amistad. Me ha dicho que parezco un gatito al seguir la cadena de la que cuelga su juego de llaves. Dios, los gatos no me gustan, pero si el Alonso me lo dice lo aceptaré con gusto!

No sólo me ha hecho más feliz el sentirme enamorada, si no que la complicidad entre la Javiera y yo es aún más que la que había antes. Ah, como es lindo sentir que tu corazón está lleno de una vez por todas!

Finalmente, quiero agradecer a Lemuria e Ignacio por sus comentarios y contarme sus experiencias. Ignacio, el último párrafo que dejaste era exactamente lo que yo sentía en ese momento, muchas gracias por la comprensión.

Y Lemuria, no te preocupes si nunca te has enamorado. El amor ya llegará.

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Como el lunes no fue, el martes veintitrés de Septiembre pude ver al Alonso de nuevo, por fin. No me saludó en la mañana, como hizo con la Javiera, y sencillamente me ignoró. Me sentí bastante, y se lo demostré cuando después del primer recreo, en la clase de Lenguaje, me saludó y me habló un poco; no dejé que ni siquiera me tocara una rodilla, corriéndola enseguida, y casi le dí un manotazo por intentar hacerse el gracioso. Habló con toda soltura del día de la peña, lo que me enojó bastante. Qué no le había demostrado ya lo sensible que era, lo importante que dicha actividad escolar era para mí y que si me hacía daño reaccionaría de la peor manera? No pudo evitar el tema por lo menos, si no me ha dado ni una disculpa ni una explicación hasta el día de hoy? Si, ya ha pasado mucho como para seguir hablando del tema, pero a pesar de que mi madre me dijo que un tarado como él no merece seguir ocupando un espacio en mi cabeza, no puedo sacarlo de ahí. Y si es que quieren saber, no, no le dí el sillazo al fin y al cabo.

Lo habré perdonado, quizás?

Al menos uno de mis vaticinios se cumplió: logré reirme del accidente y hablarlo con Tetsu por teléfono con total normalidad. Al fin y al cabo la vida si es una comedia, verdad? No es impresionante como la misma da vueltas sin cesar, y termina sucediendo algo que quizás se creía imposible? Fui capaz de superarlo, y eso es lo que importa. Y también sigo hablándole. A lo largo de esta semana he conversado bastante con él, me he reído y no ha habido hostilidad entre ambos, al menos no más allá de unos diez minutos.

Pero algo me sigue molestando, y por alguna razón espero con ansias todos los días de clases la hora en que llega, diez para las nueve, junto con todos los atrasados (ya podría comprarse un despertador…). No lo saludo hasta que él lo hace, y le hablo cuando es él quien rompe el hielo; me gusta acercarme a su puesto, que me pida algo e incluso que me dirija la palabra sólo para bromear y luego reírse un rato.

El asunto ya no tiene nada que ver con la peña; ese es un tema muerto y enterrado. Y entonces que es lo me sigue preocupando? Por qué hago tantas preguntas a mi familia sobre qué se siente al estar enamorado? Por qué me gusta sentirme protegida de vez en cuando por el Alonso, como hoy que los flaites del curso se tiraban una escoba y él, diciéndome que me hiciera más atrás, puso su silla cerca de la mía y me advirtió del peligro inminente, salvándome de un escobazo seguro en la cabeza? Por qué me siento tan bien cuando me presta atención y no puedo evitar sonreír? Por qué me voy a mi casa por la calle por la que él se va, siendo que antes me iba por la contraria? Por qué tengo tantas ganas de ir al colegio de pronto? Qué es lo que sucede conmigo? Trato de no pensar nada, a decir verdad, porque el poder de la mente es extraordinario; si me entra una idea en la cabeza al poco estaré convencida de que así es.

Quiero una respuesta más que nada en el mundo! Quien entienda, por favor explíqueme, porque yo no tengo la menor idea! Lo que es mi mamá y mi hermana, están convencidas de que él me gusta, y creo que nunca en mi vida contesté a sus preguntas con un No tan seguro y rotundo. Por qué, sin embargo, a veces siento que no lo estoy diciendo con total sinceridad?

Por último, quiero agradecer a Tetsu por todo su apoyo y sus afectuosas palabras. Quiero que sepas que yo también te quiero mucho y discúlpame si de pronto soy algo caprichosa, engreída o molesta, lo hago sin darme cuenta.

Los profesores me felicitaron por mi baile, los compañeros de curso de mi hermana y mi Mamá y el Pato, que me sacaron fotos y me vieron y apoyaron todo el tiempo. Pero…pero yo no me sentía feliz e innumerables veces rompí a llorar, no sé si por tristeza, rabia o un extraño sentimiento de traición. Al menos mi nota estaba asegurada, y aunque yo no lo creyera, había quedado como una niña valiente, que estaba logrando superarse a sí misma y dejar salir un poco de su verdadera personalidad, de volver a ser la de antes. Y debí escucharlos. Siempre me he dicho ‘Primero yo, luego el resto”, aunque en realidad sea más preocupada de los demás de lo que realmente quisiera…y no llego a entender aún si me sentí mal porque el Alonso me dejara sola o por un capricho estúpido que me decía que sólo quería bailar con él. Es lo mismo o no? No lo sé, y no quiero pensar en eso ahora, quiero pensar que es diferente y Dios quiera, olvidar ese odioso día para siempre. Aunque no todo fue horrible, debo aceptarlo: comí mucho, me reí y me sentí acogida en cierta forma, no sólo por mi familia. Y es que cuando más sola me sentía, más gente había a mi alrededor y aunque los estúpidos que se burlan de uno nunca faltan, cualquier posible efecto colateral debido a la experiencia desapareció. Si, ahora estoy bien y aunque a veces quiera llorar, para desahogarme, para dejar salir esa tristeza que creo aún me ahoga, no puedo.

Entre la impresionante cantidad de gente que estaba por todos lados, el ruido y el humo proveniente de los stands donde se cocinaba distintos tipos de comida, seguro que costaba un montón encontrar a alguien. Pero no iba a rendirme sin siquiera intentarlo. Recorrí el lugar varias veces, intentando divisar a la Javiera, para tener algo de compañía (no podía quedarme al lado de la Mamá y el Pato todo el día) y alguien en quien apoyarme. Ah, ella es una persona de mucha confianza para mí, y por sus actitudes me doy cuenta que si es una buena amiga. Y bueno, no voy a mentir, al Alonso también lo busqué…aunque ni siquiera se me cruzó por la cabeza la posibilidad de hallarlo, dado que mis esperanzas estaban por el suelo.

Por consejo de mi madre me acerqué al profesor de Matemáticas (y profesor jefe de mi curso también), que estaba en la puerta cobrando entrada a los no-estudiantes que asistían al “evento”. Siendo el único lugar por el que se podía entrar, no era más que probable que haya visto a alguien? Le pregunté por mi amiga, a lo que respondió que no la había visto; pero respecto a mi pareja de baile, me comentó que había ido, preguntado la hora de nuestra presentación y regresado, quien sabe a donde. Casi se me salió el corazón por la boca: mis temores eran ahora una clara e innegable realidad. Con quién bailaría, entonces? Para ese momento faltaba alrededor de una hora para mi evaluación, pero ya estaba preocupada.

Ni siquiera pude responder cuando la Mamá me preguntó sonriendo como me había ido. Me llevé una mano al cuello, insinuando que quería ir al baño a botar unas cuantas flemas, valiéndome que todos en mi casa sabían que estaba algo mal del pecho. Cuando en realidad, fui a llorar, a llorar porque de nuevo me había dejado plantada. Oh, pero al parecer ocultar mis sentimientos no se me da muy bien frente a mi progenitora (y que no es por eso que ella es mi madre?), así que dentro de nada me encontré en sus brazos, llorando y oyendo sus palabras que no tenían otro fin más que consolarme. Con cosas como esas, es que me doy cuenta que por mucho que diga muchas veces que nadie me entiende, mi suposición es sencillamente incorrecta y desatinada, sin exagerar; es más, mi madre me dijo con una sonrisa que ya me conocía y que venía preparada, mientras me pasaba un pañuelo para que me secara el rostro. Sabía entonces que a la primera tentativa de quedarme sola en un día tan importante como ese no aguantaría más y cedería a mi frágil corazón? Sabiendo ya que he vivido con ella desde siempre, no puedo menos que afirmar que sí.

Después de convencerme de que no podía seguir lamentándome por algo que todavía no era seguro, me decidí a disfrutar lo más que pudiera. Comí, bebí (no alcohol, ni siquiera se les pase por la cabeza) y disfruté del espectáculo. De todos modos, qué más podía hacer? Escribir el nombre del Alonso en la Death Note apenas fuera a la casa, o alguna otra tontería como esa? Fue entonces cuando, mientras me tomaba un vaso de Coca-Cola cerca de la puerta, lanzando miradas fugaces a ella, lo vi. Caminando con toda calma como si tuviera todo el tiempo del mundo, sin enterarse siquiera de la semana del terror que había pasado por su causa. El corazón se me aceleró y me sentí acalorada; recuerdo que lo único que quería hacer era salir corriendo y no que me saludara frente a la Mamá y el Pato, para que luego ellos me preguntaran quien era. No iba a mentirles, y creo que me hubiera dado mucha vergüenza decirles que él era mi pareja de baile, de quien había hablado noche y día, y a decir verdad, ahora tampoco pretendo presentárselos. Lo peor es que la Camila (creo que no lo he dicho…es mi hermana menor, de diez años) insiste en que se lo muestre apenas lleguemos al colegio el próximo lunes y que si no quiero hacerlo ella va a descubrir quien es por sus propios medios. Se puede saber que tiene de especial el Alonso para que quiera verlo? No es ningún modelo de belleza celestial, ni su voz es melodiosa, ni tiene una buena figura. Es un tipo normal y ya.

La Camila estaba con su curso, por algún lado, puesto que presentaría pronto, pero ni la Mamá, ni el Pato, ni yo sabíamos la hora exacta. Por eso es que mi madre se preguntaba a qué hora saldría para ir a verla, y fue ahí cuando me ofrecí a buscar al profesor de Educación Física, que tenía en su poder el programa, con tal de alejarme del lugar. Bueno, al fin y al cabo no lo encontré, pero daba saltitos por todos lados, como un niña de cinco años con un peluche nuevo. Ah, al fin podía sentirme algo mejor!

Al poco llegó la Javiera, y a ella si que se la mostré a la Mamá y al Pato. La Mamá dijo que parecía una buena persona, y me alegró bastante que no la vieran con malos ojos ya que yo sabía que así era. Fuimos al baño, donde ayudé a mi amiga a ponerse el traje de huasa y verse más normal, ya que como estaba vestida al llegar se veía muy distinta…creo que era el maquillaje (que se veía desde China), que la hacía ver bastante extraña, puesto que en el colegio siempre está con la cara al natural. Cómo cambia el maquillaje a la gente!

Con una hiperactividad extremadamente rara en mí, le informé de la llegada de mi pareja de baile, sin miedo a mostrar mi felicidad entre la complicidad que existe entre ambas. Creo que la dejé harta de hablar de él y hacer comparaciones con amigos visual míos cada cinco segundos, pero no podía evitarlo, sinceramente. Seguro que eso daba a que cualquiera comenzara con alguna suspicacia, pero cómo no hacerlo si yo misma planto siempre la idea frente a ellos? Si no fuera porque confío en la Javiera, hubiera estado callada, eso sí. Pero ella pensaría algo también? Es que me gusta que sospechen de mí? Espero llegar a saberlo algún día.

Resumiendo, me fui a cambiar de ropa en cuanto salí del baño con la Javiera. Al poco volví vestida, peinada y maquillada (contra mi voluntad, claro) como una huasa campesina y esperando con ansias la hora de mi presentación. Lo primero que me dijo la Javiera al llegar fue como una cachetada (Oye el Alonso dijo que no va a bailar) y admito que me dejó muy descolocada. Para qué mierda había ido entonces? A burlarse de mí? Pensaba que me iba a tranquilizar al verlo? Y por qué puñeta no me dijo a mí primero, y desde un principio?

El hecho de que al encontrarme con él, más que enojada, lo primero que me dijera fuera que me veía linda, provocó que me avergonzara mucho y sintiendo un hormigueo en la cara, la escondí detrás del pañuelo disimuladamente. Ahá! Era un plan? Si el resto del día dijo alguno que otro “cumplido” y unas cuantas bromas, típicas de él, y claro, se rió de mí. Pero todo era más soportable que el hecho de que me dejara sola, cuando ya le había hallado el gusto a bailar a su lado.

Antes de que oscureciera lo perdí de vista y no volví a verlo más. Llegó la hora del baile, y llorando, acepté una pareja provisional, y creo que salió bastante bien. Como ya dije, todos me felicitaron, pero yo no fui capaz de sonreír. La profesora de Arte, la Javiera y la Mamá intentaron consolarme, pero no pudieron.Así, me fui a mi casa con el corazón roto y con una sensación de furia que por varios días no se borró. Lloré mucho por un par de días, pero acepto que luego fui incapaz de soltar una sola lágrima, y lo único que quería era que fuera lunes para matar al Alonso de un sillazo.

Pero tenía que pasarme todo en medio de la semana de vacaciones de Fiestas Patrias? Por qué precisamente cuando no las quería tenían que llegar?!

Juro que el miércoles había estado todo el día con mucho ánimo (excepto quizás por la clase de Historia, que sin ofender al profesor es de lo más fome y monótona del mundo). Siendo así, por qué la última hora y desde que llegué a la casa no quedaba rastro alguno del vigor que antes de acompañaba? Se esfumó? Así, sin más? Por qué estaba tan molesta y tan decaída? Culpa del colegio mismo? No lo supe en ese momento, y para ser sincera ahora tampoco.

Empezaré por el principio, como se debe. No es lo único raro que me ha sucedido; esta semana he puesto la alarma en mi celular y sin rechistar me he levantado sola, muy temprano, para ir al colegio. Perdón?! Hasta donde sé, odio el colegio. Y por qué entonces semejante actitud? Nunca lo imaginé en verdad, pero puede ser en parte por la semana de ensayos para la peña folclórica en que el colegio entero está sumido. Creo que nunca me emocionó tanto bailar cueca: el compañero con que bailo me acomoda mucho y me parece muy agradable, otros me han pedido practicar con ellos (cosa que definitivamente no hubiera sucedido si continuara en el mismo colegio del año pasado) y no se han burlado de mí, y eso es algo que me alegra sobremanera.

Ah, pero no todo es alegría, y es precisamente de eso de lo que necesito hablar. La Javiera lo sabe porque ella estuvo allí y Tetsu, porque yo se lo conté pidiendo ayuda emocional. Es estúpido, lo sé. Para la risa, y seguramente algún día yo misma me reiré, pero ahora no. Supondrán que de ahí viene el título, no? Debo confirmar su suposición.

Mi pareja de baile se llama Alonso (jojoj, como el segundo nombre de un primo) y el lunes, este lunes, no fue a clases. Argh, se imaginarán cuanto me enojé! Ansiosa por bailar todo el fin de semana para que al…tal por cual, se le ocurra dejarme plantada?! Le aposté a la Javiera una sopaipilla del negocio del colegio a que al otro día me quedaba sola de nuevo, y haciéndomela otra vez, se le ocurre ir! Perdí la apuesta, claro está, como siempre (las apuestas no son lo mío, eso seguro), pero por otro lado estaba feliz de la vida por tener con quien bailar en el ensayo de ese día, el martes.

Llegó la hora y entre ansiosa y nerviosa, fui al gimnasio con mi curso. Cuando llegó mi turno de bailar, me borré completamente, sintiendo que la cara, las orejas, el corazón, todo, se me quemaba de la rabia y la vergüenza. En el momento creí que el hecho de que toda la enseñanza media estuviera mirando me nubló, y puede que efectivamente haya sido eso. Oh, por qué todo debe pasarme a mí, por muy melodramático que suene? El Alonso me recordó todos los pasos aún en la pista de baile y luego, abochornada todavía, me fui hacia la pared, me senté en el suelo sujetando mis rodillas, a punto de llorar. Mi pareja, la que tanto había demorado en hallar, fue a bailar con la Javiera mi cueca favorita, la Consentida {déjame que te llame, la Consentida, porque todo consigues mi vida con tus porfías…Consentida del alma, amor de amores, que todito te doy, mi vida, pa’ que no llores} y ahí si que me sentí fatal.El recuerdo está algo distorsionado, pero comprendan que si no lo cuento pronto, creo que no lo haré jamás. Cuando terminaron se quedaron a unos cuantos pasos de mí, hablando entre ellos. Ambos me llamaron para que fuera con ellos, la Javiera más insistente que él, y luego de que me compañero me llamara una última vez y me tendiera una mano para ayudarme a ponerme de pie, me paré y me senté en los escalones de la pequeña escalera que se encontraba detrás de ellos. Mi amiga me preguntó repetidas veces que me pasó, y sólo el Alonso respondió. Que se me olvidó todo. También me preguntó que me pasaba en el momento, y yo sólo respondí con un tenue y ahogado “nada” o una negación de la cabeza, cuando por dentro sentía el corazón oprimido. Solté varias lágrimas, que me sequé con la mano, la manga de la chaqueta y el pañuelo, lo más disimuladamente que pude. Traté de simular que estaba amurrada, así que puse cara de aburrida, pero no funcionó. Que rayos, los malditos mocos se me caían; sólo un tonto no vería lo mal que me encontraba.

El Alonso se agachó frente a mí y me vio a los ojos y yo, como siempre que tengo miedo, desvié su mirada. Me puso una mano en la rodilla y me preguntó qué me pasaba y que no podía decir que nada porque sabía que no era así. Repetí con él la afirmación que di a la Javiera antes, sin convicción, pero él se quedó ahí lo suficiente como para hacerme pensar en pedirle perdón, por arruinarlo todo, por ser una pareja inútil y llorona. Pero no pude, y como me quedara la sensación de que se enojó conmigo, me sentí peor.

A la salida, le conté todo a la Javiera.

Tetsu dijo que era normal que llorara y que según él, el Alonso sólo se había preocupado por mí, nada más. Cuando Tetsu me veía llorar, me abrazaba, porque era el mejor consuelo posible y a mí me gustaba eso. Un abrazo, el abrazo de un ajeno a mi familia, lo que en verdad necesité, necesito y necesitaré. Sólo un abrazo.

Mi compañero no parecía enojado, como comprobé el miércoles, pero al ensayar quiso bailar primero con la Javiera y si no es por ella que lo manda conmigo, así hubiera sido. Y eso que el mismo día nos llevaron a mi amiga y a mí junto con otros antes que el resto al gimnasio a ensayar y él aún no había llegado, yo, únicamente yo lo fui a buscar a la sala, corriendo el riesgo de que el profesor de Educación Física me retara y más encima lo salvé de una clase fome! Pescó más a la Javiera, así de simple. Al final de la última hora volvió a agacharse frente a mí, con una sonrisa, viéndome a los ojos y comentado que tenía cara de aburrida. Una vez más desvié su mirada aunque ahora menos y dije que no tímidamente, aunque fuera mentira.

A la salida me chasconeó el pelo, simplemente.

Si no le importara, ni siquiera hubiera reparado en mí, verdad?

El jueves ni siquiera quiso ensayar. Dio un rotundo no que me hizo sentir pésimo, realmente. Cómo no estar mal si pareciera que le molesto a mi pareja? El momento en que más estuvimos juntos fue cuando hacíamos un trabajo, con la Javiera también. Claro, sigue hablándole más a ella y eso si que me dejó bastante molesta todo el resto del día y apenas si abrí la boca.

Hoy ni siquiera fue, y la Javiera tampoco. En cuanto me vi sola, no pude evitar sentirme mal y tener muchas ganas de llorar, que dejé para el recreo. El profesor de Matemáticas me vio y me preguntó si estaba triste, a lo que respondí que si con una mano en los ojos y una mueca a causa del llanto; le pregunté si podía ir al baño y él me dejó. Allí lo solté todo y lloré mucho…Me mojé la cara y me la sequé con el pañuelo. Mi ánimo no mejoró para nada y es más, aun me siento muy mal.

La peña folclórica es mañana sábado y ni siquiera sé si el Alonso va a ir a bailar conmigo.

Por último, quiero agradecer a Lemuria, que en cuanto le dije de mi nuevo blog vino a visitarme y me dejó un comentario, que agradezco por él y por el apoyo. Así que lo mismo que me dijiste va para tí, también mucho ánimo, y no te preocupes por la edad, porque yo en mi curso que debe ser entre catorce y quince años, tengo compañeros de diecisiete. Y lo peor es que casi ni se les nota!

Hay momentos en la vida de una quinceañera que se hacen realmente insoportables, en que uno se siente triste o abatida simplemente por que sí y no sabe como explicarle al resto que ni ella misma se entiende. Personalmente, guardo una parte de mis emociones muy dentro de mi corazón y no las cuento a nadie, o si lo hago sólo a un círculo muy limitado; generalmente personas con que no convivo, pero que si veo o contacto a diario. Claro, mi madre debería ser la primera en enterarse de todo lo que me ocurre, pero a veces se me hace tan difícil decir las cosas que las palabras se niegan rotundamente a salir de mi boca. Y qué tiene que ver todo esto con la primera entrada de este blog, se preguntarán? Bien, como hay tanto que no digo abiertamente, quiero usar este pequeño espacio para desahogarme, aclarar mis ideas y dejar de sentirme ahogada por mis sentimientos; en resumen, sentirme mejor.

Como habrán supuesto, soy una niña de quince años. Asisto regularmente al colegio y aunque este año, en una institución nueva y con experiencias más agradables que en la anterior me siento más a gusto, no me anima ir a aprender todos los días, y no porque no me guste llenarme de conocimientos, sino que por otros motivos; aún así lo hago. Por traumas del pasado con el colegio, he de suponer, que mi madre y mi padre pelearan a menudo y que cada cierto tiempo la casa fuera un griterío y un verdadero campo de batalla me convirtieron en alguien tímida y temerosa, pero creo que es algo que ya estoy superando. Si, me cuesta mucho ser yo misma siempre. Siempre trato de mostrarme tal cual soy, pero no siempre resulta, por mucho que confíe en la persona con que estoy relacionándome, y es algo que me acompleja; creo que al fin y al cabo sólo puedo sentirme como soy en verdad en casa. Tetsu es una excepción…De él sólo puedo decir que es el mejor amigo que he tenido: a pesar de que ya no puedo verlo como antes seguimos hablándonos vía internet o por teléfono y continúa apoyándome. A él yo lo quiero mucho y creo que no puedo desear una mejor persona a mi lado, un mejor amigo, aunque a veces sea algo extraño o me de la sensación de que le molesto. En fin, da igual.

En cuanto a gustos, me agrada mucho el animé y el manga, quizás por herencia de mi madre que cuando pequeña veía series japonesas (aunque no lo supiera). Es algo que trato de mantener en secreto, puesto que no es muy bien visto por aquí y porque me ha traído varios problemas con la gente que ha descubierto esa parte de mí. Y a ellos que más les da? Les reclamo yo por sus gustos y por cada idiotez que se les ocurre hacer? No. Trato de parecer lo más neutra que pueda, sin revelar demasiado de mí ni de lo que pienso y eso quizás esté mal…Pero cuesta mucho cambiar, a mí me cuesta. En cuanto a música, me encantan las canciones en japonés, en inglés, español, francés, y muchos idiomas, y las únicas que aborrezco son las que tienen un carácter sexual, porque siempre se refieren a la mujer como un objeto y ya; si fuera hombre quizás pensaría otra cosa, aunque lo dudo debido a la educación que mis padres y mi familia entera me han dado.

Me gusta también la lectura y escribir mis propias historias, las que lamentablemente no siempre termino; la cultura, los misterios y las aventuras. Soy ambiciosa y sueño con trabajar como abogada cuando sea mayor, ganar un buen sueldo y viajar por el mundo, hacer muchas cosas y tener alguien que me quiera, no sé si un marido porque lo que he visto del matrimonio a lo largo de la vida ha cambiado mi percepción de él como algo maravilloso, la verdad…

La gente que me conoce quizás se extrañará de que escriba de mi vida, puesto que siempre digo que me enfada esa gente que usa el blog para decir cosas como “Hoy fui a la junta de un foro y me dieron muchos regalos” y cosas de ese tipo. Que no es despreciable?! A quién rayos le importa eso?! Si, si, quizás crean que yo hago lo mismo, pero esto yo lo uso como una vía de escape, no esperando que la gente me lea o que se divierta leyéndome!!

Sin más que decir (y sinceramente creo que ya me extendí bastante) abro oficialmente esto, aunque ya tenía bastante tiempo de creado, debo admitir…