Como el lunes no fue, el martes veintitrés de Septiembre pude ver al Alonso de nuevo, por fin. No me saludó en la mañana, como hizo con la Javiera, y sencillamente me ignoró. Me sentí bastante, y se lo demostré cuando después del primer recreo, en la clase de Lenguaje, me saludó y me habló un poco; no dejé que ni siquiera me tocara una rodilla, corriéndola enseguida, y casi le dí un manotazo por intentar hacerse el gracioso. Habló con toda soltura del día de la peña, lo que me enojó bastante. Qué no le había demostrado ya lo sensible que era, lo importante que dicha actividad escolar era para mí y que si me hacía daño reaccionaría de la peor manera? No pudo evitar el tema por lo menos, si no me ha dado ni una disculpa ni una explicación hasta el día de hoy? Si, ya ha pasado mucho como para seguir hablando del tema, pero a pesar de que mi madre me dijo que un tarado como él no merece seguir ocupando un espacio en mi cabeza, no puedo sacarlo de ahí. Y si es que quieren saber, no, no le dí el sillazo al fin y al cabo.

Lo habré perdonado, quizás?

Al menos uno de mis vaticinios se cumplió: logré reirme del accidente y hablarlo con Tetsu por teléfono con total normalidad. Al fin y al cabo la vida si es una comedia, verdad? No es impresionante como la misma da vueltas sin cesar, y termina sucediendo algo que quizás se creía imposible? Fui capaz de superarlo, y eso es lo que importa. Y también sigo hablándole. A lo largo de esta semana he conversado bastante con él, me he reído y no ha habido hostilidad entre ambos, al menos no más allá de unos diez minutos.

Pero algo me sigue molestando, y por alguna razón espero con ansias todos los días de clases la hora en que llega, diez para las nueve, junto con todos los atrasados (ya podría comprarse un despertador…). No lo saludo hasta que él lo hace, y le hablo cuando es él quien rompe el hielo; me gusta acercarme a su puesto, que me pida algo e incluso que me dirija la palabra sólo para bromear y luego reírse un rato.

El asunto ya no tiene nada que ver con la peña; ese es un tema muerto y enterrado. Y entonces que es lo me sigue preocupando? Por qué hago tantas preguntas a mi familia sobre qué se siente al estar enamorado? Por qué me gusta sentirme protegida de vez en cuando por el Alonso, como hoy que los flaites del curso se tiraban una escoba y él, diciéndome que me hiciera más atrás, puso su silla cerca de la mía y me advirtió del peligro inminente, salvándome de un escobazo seguro en la cabeza? Por qué me siento tan bien cuando me presta atención y no puedo evitar sonreír? Por qué me voy a mi casa por la calle por la que él se va, siendo que antes me iba por la contraria? Por qué tengo tantas ganas de ir al colegio de pronto? Qué es lo que sucede conmigo? Trato de no pensar nada, a decir verdad, porque el poder de la mente es extraordinario; si me entra una idea en la cabeza al poco estaré convencida de que así es.

Quiero una respuesta más que nada en el mundo! Quien entienda, por favor explíqueme, porque yo no tengo la menor idea! Lo que es mi mamá y mi hermana, están convencidas de que él me gusta, y creo que nunca en mi vida contesté a sus preguntas con un No tan seguro y rotundo. Por qué, sin embargo, a veces siento que no lo estoy diciendo con total sinceridad?

Por último, quiero agradecer a Tetsu por todo su apoyo y sus afectuosas palabras. Quiero que sepas que yo también te quiero mucho y discúlpame si de pronto soy algo caprichosa, engreída o molesta, lo hago sin darme cuenta.

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